Fumigadores contra antenas

¿Cuál es el recurso más valioso con el que cuenta la seguridad del estado en Cuba para detectar las antenas ilegales de televisión, de Internet y las redes Wi-Fi? ¿Serán los analizadores de espectro de fabricación china, los vans llenos de equipos raros que circulan las calles de los barrios destruidos por “la revolución” o las cámaras digitales en los postes de luz?

Ninguna de estas respuestas es la correcta. A pesar de todos los avances tecnológicos para la represión continúa siendo el simple chivato de barrio, el resentido del comité, el envidioso que no tiene familia en el exterior o los pocos que “todavía se lo creen” los mejores y más eficientes recursos para la dictadura en Cuba. A este arsenal se suma el personaje del fumigador contra mosquitos tan común en la Cuba actual. Gracias a las habituales crisis de dengue provocadas por las condiciones de insalubridad en las que vive el pueblo el régimen se ha inventado una legión de luchadores anti-mosquitos quienes, armados de bazucas humeantes, tienen carta blanca para husmear en cada privado rincón de las casas del pueblo (en las de los dirigentes no se fumiga). En vez de combatir la insalubridad, recoger la basura y dejar que la gente prospere en negocios privados la solución del humo es la única que conviene a la dictadura.

Por supuesto, no todos los fumigadores son de la seguridad. La mayoría son muchachos jóvenes sin otras oportunidades laborales que trabajan temporalmente para ganarse unos pesitos y quitarse de arriba al jefe de sector (policía de barrio) que los acosa por no trabajar y no les permite ganarse la vida en sus negocitos ilegales que apenas dan para comer. Otros son simples delincuentes que utilizan la fachada para poder demostrar que “están trabajando” y al mismo tiempo descubrir potenciales casas donde vale la pena colarse para robarse algún equipo electrónico caro. Los menos son reclutados por la seguridad quienes, a cambio de prebendas, los instruyen para que revisen dentro de las casas particulares y reporten cualquier equipo raro que se encuentren. Entre ellos, por supuesto, unos de los principales objetivos son las antenas satelitales y de Wi-Fi escondidas.

FumigadorCuba

Fumigador estatal dentro de una casa particular en Cuba. Supuestamente, no es obligado dejarlos entrar a las viviendas pero los que se oponen se meten en problemas con organos represivos como los Comites de Defensa de la Revolucion (CDRs).

Uno de estos muchachos me cuenta que parte de su trabajo consistía en anotar cuando veía estos equipos escondidos dentro de tanques de agua y otros artilugios para darle el reporte a sus manejadores. Me cuenta que aunque las antenas Wi-Fi no son ilegales por el momento, la seguridad del estado está haciendo un inventario y expedientes a quienes las poseen para tenerlas ubicadas en redadas futuras. El fenómeno de las redes Wi-Fi ha crecido exponencialmente, está fuera del control del régimen y eso los tiene muy preocupados.

Sin embargo, también le temen a tener cientos de miles de jóvenes en las calles molestos y sin nada que hacer, sobre todo en los meses de verano y por eso se han aguantado las redadas. Este temor sumado a la inmensa cantidad de recursos que necesitaría la seguridad para organizar redadas en gran escala hace poco probable que ataquen los Wi-Fis por el momento. Con el crecimiento de las organizaciones disidentes y el descontento de los cuentapropistas tienen las manos llenas.

¿Cómo defenderse?

1-    Como buen cubano, utiliza toda tu creatividad a la hora de esconder los equipos y las antenas de las miradas de los fumigadores. No vamos a poner ideas específicas aquí porque ellos también nos leen.

2-    Crea un estado de opinión que los asuste aún más de lo que están. Comenta en el barrio que si te quitan tu red Wi-Fi o pierdes el acceso a contenidos desconectados (e.g. paquetes semanales de video o websites) no te va a quedar más nada en que entretenerte y que los jóvenes se van a lanzar a las calles a poner carteles, a romper cristales en los apagones y se unirán aún más a la disidencia. Ellos miden constantemente estos estados de opinión mediante sus redes de chivatos y en el fondo prefieren tener a los jóvenes jugando en red en su casa antes que en las calles aun sabiendo que en estas redes circula todo tipo de contenidos fuera de su control y que el monopolio de la información ya lo perdieron hace años.

3-    Apoya a los cuentapropistas, muestra descontento, quéjate contra todo tipo de represión a los emprendedores cubanos. Las redadas contra los cuentapropistas que venden ropa del exterior y montaron cines 3D son solo la fase inicial de un re-atrincheramiento del régimen. Si la gente acepta estos atropellos sin mucha bulla será una señal para ellos para continuar a toda máquina y lanzarse contra otros objetivos que les duelen como las redes Wi-Fi y los contenidos desconectados (paquetes semanales). Si la gente se pone dura y se apoyan entre sí, ellos se asustan y paran las redadas.

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