Vuelve el apartheid a los hoteles cubanos

Entrada principal al Hotel Parque Central (Archivo)

LA HABANA.- Las limitaciones para acceder a Internet en La Habana van en aumento. Los cubanos no pueden acceder con sus cuentas Nauta a las redes de Etecsa en los hoteles y la policía arremete contra los Connectify en las zonas wifi.

“Lo hicieron para quitarnos de los alrededores de los hoteles”, dice un usuario de Nauta que acostumbraba a conectarse en las cercanías del hotel Plaza en la Habana Vieja. “¿Qué daño les hacíamos?”, se pregunta, aunque para algunos se veía “feo” que la gente intentara conectarse pegados a la pared o en los portales de los hoteles.

“A ellos les jodía servirnos a nosotros”, dice Yanet, una holguinera que reside en la capital hace más de diez años y se refiere a los camareros de los hoteles alrededor del Parque Central.

“En El telégrafo hay un turno que no le basta con que no puedas conectarte ya allí, sino que te mira con desprecio si preguntas mucho”, añade la entrevistada. En ese hotel, como en otros, “debes comprar una tarjeta en la recepción que cuesta 5 CUC” por dos horas.

Algunos no saben a quién “joden” más, si a los extranjeros cobrándoles el “casi el doble”, o a los cubanos “que perdieron un espacio cómodo para acceder a Internet”, agrega Yanet, quien ha tenido que regresar a “la promiscuidad” del parque.

Para alejar a los cubanos de los hoteles las estrategias han sido diversas.

En el Inglaterra “tienen que consumir 5 CUC por persona”, informa el camarero amablemente. “Esa es la orden, si no, no se pueden conectar”.

“Parece que esto de los cinco dólares es para algunos nada más”, dice Ernesto, que alega ser cuentapropista y venir a conectarse habitualmente. “El día que me pasó había otros cubanos en la barra y a ellos no se lo dijeron, y me sentí peor cuando me hicieron pasar tremenda pena por sentarme en el patio del hotel”.

Ernesto recuerda la no tan lejana década del 90, cuando los cubanos no podíamos acceder a los hoteles de ninguna manera. “Volvemos al apartheid criollo”, sentencia con amargura.

La estrategia del Hotel Parque Central es “echarte a la seguridad o la policía si te pones muy pesado”. Pasaron de tener un salón exclusivo para que los cubanos nos conectáramos a “dar muestras de racismo abiertamente”, recuerda Odalys su experiencia de hace más de un año.

“Ahora estarán de lo más contentos”, añade, y se cuestiona cómo algunos cubanos “avergonzamos a otros sin ningún tipo de solidaridad”, reflexiona.

Otra forma de acceder a Internet por vías no oficiales y a precios más asequibles eran los Connectify en los parques.

“A los del Fe del Valle, les metieron ‘jan’”, se le oye decir a uno de los que mantiene una red clandestina a un costado del Hotel Saratoga.

“Si es primera vez, una multa y te lo quitan todo. La segunda vez, pal trucutún”, y cree que él saldrá ileso de cualquiera de esos operativos policiales porque dice que su conexión no sale a través de Etecsa.

El parque Fe del Valle, situado al final del bulevar de San Rafael y en la calle Galiano después del operativo contra los revendedores de tarjetas y los que conectaban en red, “es imposible conectarse”, asegura una señora que dice acudir a esa zona todos los días y que lleva una semana intentando, en vano, conectarse a Internet.

“Y después ves los reportajes en el canal Habana, donde preguntan por un Nauta Hogar que no existe todavía, pero aquí se llevaron los nanos ilegales y parece que arrancaron las antenas de Etecsa de paso”.

Los Connectify han sido por mucho tiempo una alternativa a las colas de Etecsa para recargar las cuentas Nauta, o a la lentitud del Portal de usuario que permite insertar el código de recarga.

“Es que no hacen nada completo”, dice un agente de Etecsa que sabe que si diera su nombre pierde el trabajo. “A nosotros nos suben el impuesto, no podemos vender más que un número de bonos limitado, pero tampoco nos han dado ningún recurso para acceder mejor a la Internet y poder brindar un servicio más completo”.

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