Los relojes de pulsera se vuelven inteligentes y aceleran conteo regresivo.

Una nueva carrera, esta vez por llevar dispositivos inteligentes a tu pulsera, se vislumbra en el horizonte.

El gigante Samsung está a punto de anunciar su nuevo reloj de pulsera inteligente, el Galaxy Gear. Según los detalles publicados hasta ahora, tendrá un procesador dual core, una cámara de 4 megapixeles, bluetooth, Wi-Fi y micrófono para capturar comandos de voz.
Apple no pretende quedarse atrás y se apresta a lanzar el iWatch, su versión de reloj de pulsera inteligente. Aunque sus especificaciones y fecha de lanzamiento son aún un misterio, es un secreto a voces que pronto será anunciado.
Otras compañías ya llevan comercializando exitosamente sus relojes inteligentes por algún tiempo como Sony que ha vendido más de  200, 000 unidades y el startup Pebble que ha vendido unas 85,000 unidades hasta julio de 2013.

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¿Qué significa esto para el proceso de La Singularidad del Totalitarismo?
De la misma manera que los espejuelos inteligentes de Google (Google Glass), estos nuevos dispositivos se volverán cada vez más comunes, baratos y potentes. Sus cámaras capturarán de forma casi omnipresente, todos los eventos de interés en la vida de las personas incluyendo, por supuesto, los actos de represión y de corrupción endémicos de los sistemas totalitarios. Serán una herramienta más de denuncia contra la represión pero esta vez con la gran ventaja de poder usarse de forma anónima, a diferencia de las cámaras de los teléfonos actuales que requieren que el usuario apunte a su objetivo y de esa manera delatan sus intenciones.

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En sus pequeñas pantallas se podrán consumir contenidos desconectados (offline) como Paquetes Web o de video fuera del control del gobierno. También permitirán disfrutar de todo tipo de aplicaciones en cualquier momento, de la misma manera que los teléfonos modernos con los cuales se comunicarán, permitirán enviar mensajes SMS, emails y postear directamente en las redes sociales mediante comandos de voz.

Este es solo el principio, en el futuro no muy lejano veremos aún más funcionalidades en estos dispositivos;  incluso  llegaremos a conectarlos directamente a nuestro sistema nervioso.  Pero, por ahora, conformémonos en grabar con ellos el final de las dictaduras totalitarias tal y como como las conocemos.

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