Internet en Cuba: ¿qué pasará con los softwares piratas?

Jóvenes cubanos conectados a WiFi (foto de archivo)

Jóvenes cubanos conectados a WiFi (foto de archivo)

LA HABANA, Cuba.- Con la llegada de las zonas wifi, instaladas por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) los cubanos han tenido que arreglárselas solos para aprender a navegar por la web. El acceso a internet llegó de repente a una sociedad que ha estado prácticamente desconectada por décadas.

Es todavía un servicio caro, que no ha llegado a las casas y al que solo la minoría tiene acceso, pero ¿qué pasaría si de repente llegara Internet sin restricciones a cada dispositivo en Cuba?, según opiniones recopiladas por un equipo de CubaNet, la experiencia no sería del todo buena.

Esto se debe a que los softwares privados, cuando se conectan automáticamente a Internet para descargar actualizaciones y chequear su autenticidad, si detectan que la licencia para su uso no está pagada se bloquean o restringen su uso.

“Me mandaron una laptop nueva de afuera con Windows 7 instalado. Funcionaba bien, pero vino mi sobrino que es graduado de informática y me dijo que necesitaba instalar Windows 10 si quería tener lo último. Me convenció y le di el equipo para que instalara el nuevo sistema. Funcionaba más rápido, pero después de conectarme a Internet en la Wi-Fi me salía un cartel avisando que debía activar Windows. Como no sabía lo que esto significaba busqué en Internet y descubrí que tenía instalada una copia de Windows pirata y que debía pagar si quería una copia genuina”, cuenta Yanet Rodríguez que trabaja en una paladar en la Habana Vieja.

“Toda la vida he tenido Windows, no sabía que había que pagarle a alguien por tenerlo. Ahora tengo en mis manos una versión pirata con limitaciones y es muy probable que tenga virus en la computadora”, agregó.

Según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), la mayoría de las computadoras en Cuba emplean Microsoft Windows y la mayoría de los usuarios utiliza Word, PowerPoint, Photoshop y otros programas, sin autorización de sus propietarios.

Un Internet libre para todos en Cuba implicaría que muchos softwares dejasen de funcionar o lo hicieran con limitaciones. Si las relaciones entre Cuba y EE.UU. continuaran evolucionando hacia una normalización, se levantara el embargo y la Isla se insertara en una comunidad global donde la piratería es un delito, la mayoría de las empresas estatales cubanas serían penadas por la ley producto de usar softwares privados sin permiso.

Un ingeniero informático, trabajador por cuenta propia que trabaja en la calle de manera ilegal, tiene 12 usuarios que atiende para actualizar sus antivirus, instalar Windows y dar mantenimiento. Por su trabajo cobra 10 dólares mensualmente a cada usuario, y comentó: “Yo tengo una licencia de Kaspersky Antivirus (se refiere a un archivo de activación pirata). La uso para mis clientes que no tienen acceso a internet, pero me preocupa que cuando este llegue a las casas, todos mis clientes van a quedar desprotegidos cuando el Kaspersky se bloquee detectando que están usando una licencia no pagada. Con otros antivirus pasaría lo mismo, sin contar todos los demás programas pirateados que he instalado, incluido Windows. Ni vendiendo mi casa me alcanzaría el dinero para pagar por esos softwares”.

Y siguió hablando el informático, que no quiso revelar su nombre por temor a perder su negocio: “Uno de mis clientes tiene una Xbox pirateada para jugar sin tener que comprar los DVD originales, él vive cerca de una zona Wi-Fi y me preguntó si podía jugar online, yo le expliqué que esto era imposible, pues una vez conectado a Internet, Microsoft detecta que se trata de una Xbox pirata y la bloquea para siempre”.

“El uso masivo por tantos años de softwares privados como Microsoft Windows, Kaspersky, Adobe y muchos otros ha creado la idea en la sociedad cubana de que los programas no valen nada, y que para poder usarlos basta con buscar un crack para su activación. Estos pequeños programas piratas casi siempre incorporan virus”, agregó.

El gobierno ha gastado tiempo y recursos en estrategias para migrar a software libre, como cambiar de Windows a Linux. Pero esto ha desembocado en un fracaso tras otro, intentándolo por más de una década.

Miguel es pastor de una iglesia evangélica en La Habana Vieja y entiende lo que significa usar software privado sin pagarlo. “Usar un sistema operativo como Windows, con todos sus beneficios, sin autorización no está bien. Es como si estuviera robando y sinceramente creo que Dios no lo aprueba, al contrario. Por eso cuando fui a Estados Unidos compré una copia de Windows legal y es la que estoy usando. Mi conciencia no me deja piratear ningún software patentizado. Además los inventos para burlar la licencia de estos software, a la larga traen problemas de mal funcionamiento y hasta virus.”

Cuando le preguntamos por qué no usaba Linux, que es software libre, nos dijo que era “un sistema muy difícil de aprender” y que encontraba “muchas incompatibilidades con lo que normalmente se usa en la Isla”.

En un reportaje del diario oficialista Granma publicado el pasado año, la periodista Amaya Saborit Alfonso dijo que “el precio de un sistema operativo de Windows se encuentra entre los 119 y 219 USD y el paquete de Office (Word, Power Point, Excel, Access, Outlook), entre los 240 y 680 USD”. Cabe hacerse las mismas preguntas de la reportera oficialista entonces: “¿Podríamos pagar precios como esos? ¿Qué ocurrirá si desaparecieran, a instancias del proceso de normalización de las relaciones Cuba-Estados Unidos, las circunstancias que hoy no nos obligan a pagar el uso de estos programas y sistemas?”


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