ETECSA y el cambio de hora

Celular marca ALCATEL, comercializado por la telefónica ETECSA (Foto: Pedro M. González)

Celular marca ALCATEL, comercializado por la telefónica ETECSA (Foto: Pedro M. González)

VILLA CLARA, Cuba.- A todo aquel que he preguntado si sus teléfonos digitales (Alcatel, Haier, etc.) sufrieron el automático cambio de horario que puso fin al verano —sin alerta previa— el domingo 30, me ha contestado que sí, que qué barbaridad, que tuvieron que reajustarlos corriendo cuando se dieron cuenta del descoque ocasionado a medio país, porque el huso que traen dentro está —inexplicablemente— “fuera de uso”.

Adquirir fuera de esa órbita (o comprar al salir de Cuba) tecnología comunicacional de punta y que no te la quiten en la aduana al regreso, confiando que la compra converja con los rangos de conectividad permitidos por Radio Cuba (900 MHz), puede terminar en arrebato.

Millares de artefactos importados —y revendidos no obstante su condición “no comercial”— por particulares, han debido antes desbloquearse, reprogramarse, o desecharse finalmente por ser incompatibles con lo instalado, y solo se entiende ese encarecimiento dado el colosal atraso tecnológico de un país que no produce siquiera transistores (con componentes soviéticos, por cierto). ¿Recuerdan la Industria Electrónica Lenin?

Es que tampoco ensamblan nada: ni radios, ni televisores, ni refrigeradores, pues todos nuestros contratos con los ricos camaradas ojirasgados terminaron en reyerta comercial bajo incumplimientos de este lado, falta de seriedad profesional y elemental liquidez.

Creo que aún ni les han terminado de pagar las bicicletas Pigeon y Forever con que ahorramos suelas y calorías durante el período especial. Tienen entonces razón suficiente para estar bravitos y desconfiados: conocen el material humano.

Fuera de una lista adecuada, sumados a la pérdida primaria nacional conocida como “Ostalgia” (inventario de lo ausente del caído este-europeo) quedaron los tarecos Panda, ATEC, BIR y similares, en idéntico escalafón para la memoria.

La tecnología (y no me refiero a la gran mayoría de los aparatos electrónicos sincronizados y adquiridos en occidente) que en Cuba opera oficialmente —picarescas alusiones aparte—, es de “la china”. Todos los equipos que ETECSA vende provienen de aquel adorado estado oriental de cosas.

Pero ni computadoras ni tabletas habrá en vidrieras, eso está sobreentendido.

Por ese motivo quizá, la mayor parte de la población se ha portado como idiotizados “morlocks” en “Viaje al Centro de La Tierra”: ha entrado en masa preferencialmente a las oficinas estatales buscando su telefonito, sin osar levantar cabeza, no hacer cuestionamientos antes de perderla. Porque gastar ahí en cachivaches brillantes y promisorios, al menos, da alguna garantía. Pues si se te extravía o te lo roban, saben cómo localizarlo. Hasta con esa sofisticación del rastreo —¿satelital, perruno?— ya contamos.

No aventuramos imaginar cuán inexpugnables han de ser los nuevos pactos signados a sangre y fuego con la nación asiática, esa que anhelamos imitar —¡ayayay! sueños de verdolaga grandeza— referente sin igual del triunfo económico inmediato (tan lejano) y el control masivo (tan cercano) para conservar el andamiaje político-social e infraestructural en su lugar.

Ojala sirva este pequeño desfase escandaloso para economizarnos futuros descalabros. Sobre todo, a las aerolíneas yumas y de la misma zona geográfica que no tienen porqué trastornarse. Y advertir, a fabricantes duros y recontraduros, la urgencia de poner su cacharrería en hora. ¡Actualícense!

¿O es que no han leído de las orientaciones?

Source: ETECSA y el cambio de hora

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